Dedicamos estas páginas a reseñar la vida y obra de artesanos y artistas plásticos que han participado en nuestro Centro, exponiendo sus obras, realizando talleres y cursos.
Prisciliano Candia - Altos
El pueblo de Altos en la Estación Pyporé, a través de las figuras talladas de Prisciliano Candia
A Prisciliano Candia se le conocía en el mundo mágico de los cambá como “Tâioro” (diente de oro). Lamentablemente desaparecido en el 2007, este artista heredó de su padre, don Bernardino, el oficio de fabricar máscaras de la raíz del timbó para las fiestas de camba ra’anga (figuras enmascaradas) celebradas año tras año en Altos, en las compañías Ybu e Itaguazú.
Fue una figura importante, no solamente en la organización sino también en la elaboración de los sketches creados para estas celebraciones. Además, era un escultor de primera, siendo su especialidad las increíblemente expresivas máscaras utilizadas durante las fiestas. En el año 1994, a pedido de la Galería de Pintura Naïf y Arte Primitivo de Ysanne Gayet, Prisciliano realizó distintas escenas de las fiestas de San Pedro y San Pablo, y de la Natividad de la Virgen de Altos. Actualmente, este mismísimo pedido realizado hace casi veinte años, forma parte de la colección del Museo del Barro.
Posteriormente, distintas personas vinculadas a la escena del arte asuncena le pedirán a Prisciliano repetir esas piezas pero en tamaño mucho mayor.
En la Estación Pyporé, se presentaron varias de estas figuras de gran tamaño. Así, al acercarnos al mes de “San Pedro y San Pablo”, homenajeamos al siempre recordado gran maestro Prisciliano Candia.
Simeón Paredes - San Lorenzo
No recuerdo muy bien cómo fue que tomé contacto con Simeón Paredes, fue hace tantos años (principios de los 80). Pero, de alguna manera, llegué a su taller en las afueras de San Lorenzo, no demasiado lejos de la Policía Caminera que queda sobre la ruta.
Simeón se especializaba en escapes para autos y objetos utilitarios: palanganas, baldes etc. Si mal no recuerdo, su taller era también para autos. Aun así, se animó a aceptar mis primeros pedidos.
Los candelabros que le había pedido fueron en realidad inspirados en los que había visto en los cementerios de alrededor de Asunción y que también había encontrado en el Mercado 4. Estos candelabros eran realizados con materiales reciclados, principalmente con latas de leche Nido, y me parece que sus bases estaban hechas de latitas de picadillo o de paté. Le expliqué mi idea a Simeón ¡y la supo interpretar a la perfección! Fue así que me inicié en los candelabros que, durante varios años fuimos desarrollando con Mery Samaniego, sacando cada vez más modelos nuevos.
Con el tiempo, y por la gran habilidad de Simeón Paredes en interpretar mis diseños, me fui atreviendo a crear objetos más complicados y más grandes. Estos incluían marcos para espejos con la flora y fauna del Paraguay, pedestales para velas, ramas con pájaros, esferas, árboles de hojalata, etc. Tuve –y hasta ahora tengo–, muchos pedidos y, durante bastantes años, mis candelabros y espejos adornaron hogares, quinchos e inclusive la Heladería París sobre la calle Kubitschek. También viajaron a otros países a través de diplomáticos que cumplieron su misión en el Paraguay y que habían adquirido mis obras.
Actualmente, Simeón se ha mudado a otra zona de San Lorenzo. Sigue trabajando con objetos utilitarios y para autos, y periódicamente realiza adornos navideños con mi hija Clemi.
Son muy pocos los hojalateros en el Paraguay que elaboran trabajos artísticos. En el año 2013 falleció don Ruiz Díaz acá en Areguá quien también, según él, en algún tiempo había trabajado para mí con Simeón Paredes en San Lorenzo.
Ysanne Gayet
Areguá, enero 2014
Keka Zaldívar - San Lorenzo
El viernes 28 de junio de 2013, a las 19hs., en las salas de Exposiciones Temporales quedó habilitada la exposición “Keka Zaldívar, ceramista”.
La exposición es un recorrido por la amplia carrera de la ceramista Keka Zaldívar (Arminda Angélica Rolón de Zaldívar), quien con gran voluntad creativa y técnica, ha desarrollado una cerámica contemporánea paraguaya desde el contacto profundo con la tierra. Las piezas de cerámica estarán montadas sobre un lecho de hojas secas, acompañará a la muestra un registro fotográfico de diferentes momentos de la artista. El montaje de la exposición está a cargo del artista visual Carlo Spatuzza.
La artista visual Marithé Zaldívar explica que su madre con su trabajo “nos enseña a amar la vida, nos hace sentir que somos capaces de ser artífices de un cambio profundo y ser creadores de nuestra propia vida, moldearnos a nosotros mismos como el barro”.
Keka Zaldívar describió parte de sus vivencias en los párrafos: “Era maestra de escuela, estudié canto y teatro y fui integrante de un coro. Luego ya casada, la cerámica me permitió trabajar cerca de mis siete hijos, para acompañarlos. Antes de hacer cerámica formé parte de los fundadores del grupo “Amigos del Arte” en San Lorenzo y más tarde creamos en mi casa una escuela de arte, de música, danza y poesía, donde mis hijos y muchos vecinos estudiaron.
Siempre viví comprometida con el bien en mi país, unida al compromiso político con mi marido Juan Carlos Zaldívar y él unido a mi trabajo en el arte. Siempre me preocupó la situación de la mujer pobre con muchos hijos y ayudé cuanto pude para que apreciaran el gran valor que tienen sus vidas dentro de la sociedad y lo importante que es llegar a conseguir una independencia en el hogar.”
Keka Zaldívar nació en Paraguarí en 1927. Ceramista y docente, su creatividad y técnica permite hablar de una gran contribución a la llamada cerámica paraguaya contemporánea . Dictó conferencias, cursos y seminarios sobre cerámica. Participó de numerosas exposiciones nacionales e internacionales. Recibió varios premios.
Creó junto a otros la primera Escuela de Arte de San Lorenzo, el Centro de Convergencia Cultural en San Lorenzo y el Aleph Espacio Cultural, Galería de Arte y Diseño en Asunción. Egresada de la Escuela Normal de Profesores, fue directora y maestra de escuela.
La ceramista fue condecorada recientemente por el Congreso de la Nación con el título de “Maestra del Arte”, por su labor creativa en las artes, así como en la incesante tarea de la gestión cultural en beneficio de los demás.
A finales de los años 70, mi querida Keka, vecina y amiga de San Lorenzo, me traía sus vasijas esmaltadas y yo las vendía en Sambucú donde, por culpa de la cancha de fútbol que tenía enfrente, mantenía cerrada la puerta del negocio todo el día para que la pelota no entre y haga estragos en la cerámica en exhibición. Las piezas de Keka que yo vendía no eran muy grandes y eran, en su mayoría, esmaltadas en color o marrón oscuro. Raras veces me entregaba piezas con tonos naturales.
Con la apertura del Museo del Barro (en 1980) y de la Galería Fábrica (en 1981), Keka prácticamente dejó de lado las piezas totalmente terminadas con los esmaltes brillosos de los años 70. De hecho, el esmalte no era su amigo, ya que ella sufría de asma. Poco a poco, las piezas de Keka fueron incrementando su tamaño y cambiando de forma. Empezó a crear verdaderas esculturas en cerámica con formas atrevidas y líneas contemporáneas; algo bastante inédito en el Paraguay de entonces, que más bien tenía un público conservador.
Sus piezas tomaron el color de la tierra con distintas gamas de marrón y óxidos naturales y, por lo general, tenían algo de textura y eran opacos con solo algunos toques de esmalte brillante; las bocas de las mismas eran casi siempre interesantemente deformadas. Las nuevas esculturas (vasijas-botellones) de Keka eran redondas, cuadradas, rectangulares y frecuentemente llevaban una ruptura o desgarre intencional en alguna parte, que daba todavía más fuerza a su obra. A parte de las creaciones ciertamente importantes de Keka, también realizaba objetos utilitarios: portalápices o pedestales para lámparas... o sea, objetos para el día a día.
Estamos en enero del año 2014. Hace relativamente poco tiempo atrás, Keka estaba fantásticamente bien, con la misma sencillez, gran sonrisa y alegría que siempre la caracteriza, pero dicen sus hijas y nietas –Keka tuvo siete hijos–, que después de la muerte de su marido, el senador Juan Carlos Zaldívar, paulatinamente su ánimo comenzó a venirse abajo. Ya hace años que no trabaja más en la cerámica.
El año pasado tuve el inmenso placer de asistir a un gran homenaje en vida a Keka Zaldívar –Arminda Angélica Rolón de Zaldívar– en uno de los edificios más emblemáticos del Paraguay: el Cabildo. El montaje de la muestra fue realizado por Carlo Spatuzza, quien logró una presentación realmente espectacular y digna de las maravillosas creaciones de esta singular y muy admirada creadora del barro, la querida Keka.
Ysanne Gayet
Areguá, 2014
La ceramista fue condecorada recientemente por el Congreso de la Nación con el título de “Maestra del Arte”, por su labor creativa en las artes, así como en la incesante tarea de la gestión cultural en beneficio de los demás.
A finales de los años 70, mi querida Keka, vecina y amiga de San Lorenzo, me traía sus vasijas esmaltadas y yo las vendía en Sambucú donde, por culpa de la cancha de fútbol que tenía enfrente, mantenía cerrada la puerta del negocio todo el día para que la pelota no entre y haga estragos en la cerámica en exhibición. Las piezas de Keka que yo vendía no eran muy grandes y eran, en su mayoría, esmaltadas en color o marrón oscuro. Raras veces me entregaba piezas con tonos naturales.
Con la apertura del Museo del Barro (en 1980) y de la Galería Fábrica (en 1981), Keka prácticamente dejó de lado las piezas totalmente terminadas con los esmaltes brillosos de los años 70. De hecho, el esmalte no era su amigo, ya que ella sufría de asma. Poco a poco, las piezas de Keka fueron incrementando su tamaño y cambiando de forma. Empezó a crear verdaderas esculturas en cerámica con formas atrevidas y líneas contemporáneas; algo bastante inédito en el Paraguay de entonces, que más bien tenía un público conservador.
Sus piezas tomaron el color de la tierra con distintas gamas de marrón y óxidos naturales y, por lo general, tenían algo de textura y eran opacos con solo algunos toques de esmalte brillante; las bocas de las mismas eran casi siempre interesantemente deformadas. Las nuevas esculturas (vasijas-botellones) de Keka eran redondas, cuadradas, rectangulares y frecuentemente llevaban una ruptura o desgarre intencional en alguna parte, que daba todavía más fuerza a su obra. A parte de las creaciones ciertamente importantes de Keka, también realizaba objetos utilitarios: portalápices o pedestales para lámparas... o sea, objetos para el día a día.
Estamos en enero del año 2014. Hace relativamente poco tiempo atrás, Keka estaba fantásticamente bien, con la misma sencillez, gran sonrisa y alegría que siempre la caracteriza, pero dicen sus hijas y nietas –Keka tuvo siete hijos–, que después de la muerte de su marido, el senador Juan Carlos Zaldívar, paulatinamente su ánimo comenzó a venirse abajo. Ya hace años que no trabaja más en la cerámica.
El año pasado tuve el inmenso placer de asistir a un gran homenaje en vida a Keka Zaldívar –Arminda Angélica Rolón de Zaldívar– en uno de los edificios más emblemáticos del Paraguay: el Cabildo. El montaje de la muestra fue realizado por Carlo Spatuzza, quien logró una presentación realmente espectacular y digna de las maravillosas creaciones de esta singular y muy admirada creadora del barro, la querida Keka.
Ysanne Gayet
Areguá, 2014
Melitta Marcali Kiss - Areguá
Melitta Marcali Kiss nació en 1966, en una hermosa ciudad en la costa del lago Balaton llamada Keszthely.
En el estudio de su padre nació a temprana edad al mundo de los artistas. A los 7 años hizo su primer linograbado. A pesar que siendo niña se mudó con sus padres a Budapest, culminando sus estudios allí, su relación con el agua no es casualidad.
La familia nunca se desvinculó del lago Balaton, ya que visitaban el lugar para disfrutar de su velero.
Ella consiguió su primer título en Budapest, en la universidad de formación de profesores con especialización en dibujos.
Hizo un postgrado en dibujos en Szeged.
Viajó por media Europa, desde Laponia en el norte hasta la parte sur de Italia. No dejaron sin rastros en sus obras, su atracción por los arcos de Roma y las catedrales góticas de Francia. La base de sus obras mas lindas son del tesoro de la cultura de los tiempos de la antigüedad.
No evita su atracción por la belleza y armonía del cuerpo humano. En sus desnudos se aprecia el sonido sobre el silencio del espíritu con piedad festiva. Su rigor inclemente le disciplina en su trabajo, su intelecto es la garantía mayor de su desarrollo estable. Su temperamento es meditativo, no sólo la belleza visual le impresiona - atiende su voz interna - y con su pincel ora por todos atemporal.
Es miembro de la Asociación Nacional de Artistas Creativos Húngaros. Actualmente vive en Areguá y Munich. Ella considera como su Maestro a su padre József Marcali Kiss, pintor y artista grafico.
Viajó por media Europa, desde Laponia en el norte hasta la parte sur de Italia. No dejaron sin rastros en sus obras, su atracción por los arcos de Roma y las catedrales góticas de Francia. La base de sus obras mas lindas son del tesoro de la cultura de los tiempos de la antigüedad.
No evita su atracción por la belleza y armonía del cuerpo humano. En sus desnudos se aprecia el sonido sobre el silencio del espíritu con piedad festiva. Su rigor inclemente le disciplina en su trabajo, su intelecto es la garantía mayor de su desarrollo estable. Su temperamento es meditativo, no sólo la belleza visual le impresiona - atiende su voz interna - y con su pincel ora por todos atemporal.
Es miembro de la Asociación Nacional de Artistas Creativos Húngaros. Actualmente vive en Areguá y Munich. Ella considera como su Maestro a su padre József Marcali Kiss, pintor y artista grafico.
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